lunes, 19 de septiembre de 2016

El anarquismo peruano (2)

De libertarios a marxistas

“Estos lobeznos con piel de mansos corderitos llegaron a decir que estaban de acuerdo con las ideas anarquistas, pero que el bolcheviquismo era el puente para llegar a ella. Por lo que no podíamos dividirnos siendo tan pocos”.
Federación Anarquista Peruana (1961)[1]

Tras el impacto de la revolución rusa, el anarcosindicalismo tuvo que enfrentar la competencia del socialismo autoritario. En los años 20, José Carlos Mariátegui y Octavio Carbajo introdujeron ideas marxistas en las organizaciones sindicales, creando polémicas internas. Las heroicas jornadas de esos años, fueron utilizadas astutamente por los socialistas, la UPGP se convirtió en semillero de ideas marxistas. Delfín Lévano defendió los principios libertarios desde La Protesta, hasta que dejó de publicarse el periódico (1926).
La FORP se convirtió en Federación Obrera Local (FOL), en su segundo congreso de 1927 se acordó la unidad proletaria pero la represión interrumpió el evento, con más de 40 dirigentes detenidos. La organización no pudo recuperarse, Mariátegui fundó la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP) dándole orientación marxista.
Pero por su parte, Víctor Raúl Haya de la Torre fundó en México la Alianza Popular Revolucionaria de América (APRA) que pretendía ser un movimiento continental pero sólo fue un partido nacional de tendencia socialista, vertical y caudillista. Haya se proclamó “heredero” de Gonzales Prada.
Mientras tanto, un grupo de cusqueños formaron la primera célula comunista en 1928, pero no se quisieron unir a Mariátegui porque lo consideraban moderado. El mismo año, Mariátegui fundó el partido socialista, agrupando a intelectuales y sindicalistas que abandonaron el anarquismo, como Julio Portocarrero. En Arequipa, integrantes del anarquista Grupo Rojo formaron una célula comunista. Tras la muerte de Mariátegui (1930) el partido se llamó Comunista y abandonó el “mariateguismo”, es decir los componentes indigenistas y de herencia gonzalespradista. El PC se puso bajo la dirección de Moscú. Los grupos comunistas de Cusco y Arequipa se unieron al partido.
En el norte, muchos sindicalistas se pasaron al Apra, como el famoso “Búfalo” Barreto, que murió en el levantamiento aprista de Chanchán (1932), y fueron estos ex anarquistas los que le dieron el carácter insurreccional al Apra “auroral” de esos días, mucho antes de que el Apra empezara su viraje al centro y la derecha. Apristas y comunistas se repartieron el movimiento social, creando organizaciones nacionales adscritas a sus partidos. Pero tuvieron que combatir “la herencia anarcosindicalista”. La represión y persecución estatal se incrementaba, muchos anarquistas fueron deportados o fallecieron en los siguientes años, lo que sumado a la presión de apristas y comunistas; hizo que el anarquismo quedara reducido a grupos culturales.

El repliegue

“No estábamos podridos, teníamos una moral revolucionaria, no había partidos políticos que a fuerza de consignas manejen y manipulen a la clase obrera, las decisiones se tomaban en y por las bases”.
Carlos Barba[2]

Tras el viraje del Apra, que se volvió de derecha, y ante la influencia de la revolución cubana (1959), en los años 60 se consolidó el predominio marxista en las organizaciones populares, centralizadas por la CGTP. En una entrevista de los años 70, el sindicalista Carlos Barba comparaba las organizaciones de su época, bajo orientación anarcosindicalista, con las que veía en su vejez, la CGTP bajo orientación marxista. La autonomía y la creatividad habían sido desplazadas por el centralismo y el dogma. El movimiento sindical peruano era grande y organizado, pero autoritario.
En el campo estudiantil proliferaron grupos marxistas, algunos de estos armaron las guerrillas del ELN o el MIR (1965). En el medio rural, una oleada de movilizaciones campesinas se desató en Cajamarca, la sierra central y Cusco, los grupos comunistas fueron a darles “línea” a estos movimientos. El troskysta Hugo Blanco se dejó envolver por la cultura campesina de La Convención y protagonizó las tomas de tierras (1961) que llevaron a la primera reforma agraria.
En esos años, los anarquistas que mantuvieron sus ideas quedaron dispersos y con esfuerzos mayormente individuales. El zapatero Víctor Serna intentó el autogobierno en el barrio Leticia en 1930.[3] El ebanista Manuel Uchofen continuó publicando en Chiclayo hasta su muerte (1947). Otro tanto pasó con el grupo cusqueño entorno a la revista Alma Quechua (1932-1936). Subsistieron algunas organizaciones con presencia ácrata como la Federación de Panaderos Estrella del Perú, bajo el liderazgo de Teobaldo Cayetano Morales, quien también participó en las luchas del centro del país en los años 60.

En 1947 O. Zavala vuelve a publicar la Protesta pero sólo un año, en 1948 se organiza la Federación Anarquista del Perú, con Wenceslao Zavala como secretario general. Aparece también la Agrupación Sindical Libertaria, ambas organizaciones de vida breve. En 1967 Agustín Candía y otros crean las Organizaciones Libertarias del Perú (OLP), que activan al menos tres años.

En 1961 se funda la Federación Anarquista del Perú, que no pasó de ser un grupo pequeño. En el año 1973 activaba un grupo libertario en el distrito San Martín de Porres (Lima)[4], entre 1972 y 1973 aparece la Organización Horizontal Obrera en Arequipa, dirigida por Gustavo Ruiz de Somocurcio. Esos años el instituto INDEICOC[5] propugnaba una vía libertaria dentro del gobierno militar nacionalista de Velasco (1969-1975), en el mismo gobierno laboró el anarquista español Abraham Guillén. A fines de esa década Agustín Candía fundó el Movimiento Anarquista del Perú en Cusco, que se quedó en un esfuerzo individual, durante 30 años publicó el periódico Movimiento, donde realizaba duras críticas a la izquierda marxista.

El renacimiento contracultural
Concierto de Aeropajitas en La Grieta (Cusco 2005)
“Ay anarko, anarko borracho
Sólo eres anarko, cuando estás borracho”.
Canción de La Base (Cusco)[6]

El anarquismo reapareció en Lima como ingrediente de la “movida subterránea”, esa corriente contracultural que estalló en el país a partir de 1984, teniendo como máxima expresión el rock y el punk. Eran los años de apogeo de la izquierda pero también los más crudos momentos de la guerra interna que había desatado el grupo maoísta Sendero Luminoso, eran años en que la población sentía el descontento con el estado y la visión estatal de la izquierda. El Apra llegó al gobierno para terminar desencantando al pueblo.
El “socialismo real” que gobernaba en Europa del este se cayó por la presión de sus propias poblaciones y se instauró el neoliberalismo en la mayoría de países entonces comunistas. La izquierda peruana tenía en esos países su ejemplo y guía, sin ellos, no tenía su principal soporte y justo por esa dependencia se cayó tan fácilmente. En 1989, el historiador Alberto Flores Galindo reflexionó sobre el dogmatismo de esta izquierda, “demasiado acostumbrados a leer y repetir, saber citar”.[7]
Los movimientos sociales quedaron desvinculados y rápidamente fueron atrapados por el clientelismo neoliberal de Fujimori, a la vez, este aplicó una dura represión con el pretexto de “derrotar al terrorismo”. En esos momentos críticos brotaron ideales que habían estado opacados por el marxismo, dejados en segundo plano. Indigenismo, ecologismo y anarquismo se hicieron presentes lentamente, el feminismo tardó un poco más en hacerse visible, completando los múltiples rostros de la rebeldía. Algunos “subtes” se articularon o crearon colectivos que incursionaron en la temática política y años después ya existía una movida anarquista en varias ciudades del país.
La irrupción del movimiento zapatista en México desde 1994, volvió a traer ideas que se consideraban vencidas: los principios libertarios y los valores indígenas, combinados y con fuerte presencia feminista. Ese ejemplo recorrió el mundo y en ambientes culturales y contra culturales peruanos se convirtieron en un nuevo paradigma. Junto a la foto del Che, que había señoreado como héroe durante décadas, ahora estaba ese encapuchado llamado Marcos.
El movimiento contracultural creció por todo el país, lo que inicialmente era algo marginal y una moda de jóvenes clasemedieros, contribuyó al surgimiento de colectivos libertarios y experiencias casi fugaces como la Escuala Libre Puerto Huamaní (Ica), el bar La Grieta (Cusco), el Centro Social Okupa (Lima). Aparecieron varios colectivos libertarios en Lima, Huancayo, Arequipa, Cusco, Puno, Cajamarca, etc[8]. Muchos de ellos de corta existencia, pero que luego se reagrupan y renombran. En los últimos años, el hip hop le dio un nuevo matiz a la contracultura, más político, más autónomo y más peruano.

El anarquismo reciente

“Con las esperanzas rojinegras
[cada vez más negras y menos rojas]
cada vez más Stirner, más Montseny, más Malatesta”.
Redi Akila (Huancayo)[9]

A fines del 2014 el país se sorprendió ante una multitudinaria protesta juvenil contra una ley que les cortaba derechos laborales, la llamada “Ley Pulpín”. Millares de personas se movilizaron en Lima y no marcharon a las sedes del gobierno, sino a la Confiep, la organización de los empresarios. La protesta llevó en total 5 marchas movilizando millares en Lima y otros tantos en todas las ciudades del país, hasta que la Ley fue derogada el 25 de enero de 2015.
Fue una sorpresa para muchos, pero no para los activistas que venían trabajando ya varios años, en los que habían surgido colectivos bastante activos y creativos. Una de las organizaciones que se hicieron visibles fue el Bloque Hip hop. En esas jornadas se creó una novedosa organización horizontal que dividió Lima en Zonas, sin que ninguna fuera más importante que la otra. Las Zonas aplicaron principios libertarios casi de forma espontánea, y en su seno los anarcos tuvieron que debatir con partidistas y reformistas de todo tipo, finalmente, tras meses de acción, las Zonas se redujeron poco a poco.
La creación del Movimiento Sembrar liderado por Verónika Mendoza, atrajo a muchos de los que habían participado en la lucha anti Pulpín, más cuando este movimiento se integró al Frente Amplio. Por su parte, los libertarios continuaron acompañando diversas luchas y a fines de año promovieron la lucha contra el TPP[10]. La campaña electoral del 2016 y el movimiento antifujimorista absorbieron los esfuerzos de la mayoría, y aunque se trató de una contienda electoral, la espontaneidad y la indignación desbordaron a los partidos y colectivos promotores. Pero esta unidad se rompió en la última marcha antikeiko el 31 de mayo, cuando el FA impuso una consigna contra el voto viciado y los que proponían esta alternativa terminaron agredidos.
La movilización Ni Una Menos (agosto 2016) ha sido mayor que las pulpines y antikeikos, posicionando el feminismo y el antimachismo con fuerza, la Juventud Anarquista criticó la orientación reformista de las organizadoras de la marcha, proponiendo darle más importancia a la auto organización. Hay un sentimiento subalterno que se ha impregnado en la sociedad, todos reclaman que los problemas los solucione el Estado, ni piensan en la autogestión. El reto para los anarquistas está en recuperar esa idea, tal vez se necesite volver a encontrarse con el mundo andino. Si bien luego de la reforma agraria las comunidades han perdido mucho de sus valores ancestrales, estos todavía subsisten y son el motor de las luchas contra el extractivismo actual.

Roberto Ojeda Escalante




[1] Anarquismo y anarcosindicalismo en el Perú. Anarcrítica, Lima, 2014.
[2] Anarquismo y anarcosindicalismo en el Perú.  Ob cit.
[3] Hechos y figuras del anarquismo, en La Protesta N° 3, Lima, 2004. Luego continuó difundiendo el anarquismo en el distrito de Magdalena, hasta su muerte en 1947
[4] Idem.
[5] Instituto de Estudios e Investigación de Cooperativas y Comunidades, impulsado por Gerardo Cárdennas, Jaime Llosa, Jorge Choster, Víctor Gutiérrez.
[6] Banda que dice hacer “punk vernacular”, la canción es de mediados de los años 2000.
[7] Reencontremos la dimensión utópica. Artículo publicado en varios medios de esos años.
[8] Podemos mencionar la la USL en Lima y Huancayo, la Juventud Anarquista de Lima, Amor y Odio en Arequipa, la Red Anarquista de Puno, el colectivo El Muro en Cusco, etc.
[9] Poetisa de Huancayo. Tomado de: La lira rebelde libertaria, breve recopilación de poesía reciente de libertarios (región peruana). Marlet Ríos. Lima,
[10] El Acuerdo Trans Pacífico que involucra a 12 países encabezados por Estados Unidos y es muy perjudicial para la población y la naturaleza.

1 comentario:

Unknown dijo...

Hola, hago una acotación sobre esta parte del párrafo en la parte final:
"la Juventud Anarquista criticó la orientación reformista de las organizadoras de la marcha, proponiendo darle más importancia a la auto organización."
esta parte esta desvirtuada, seria gustoso que precises tu fuente, ya que la Juventud Anarquista no participo como bloque, ni hizo una convocatoria; la banderola, la convocatoria y el pronunciamiento fue impulsado por mujeres organizadas autonomamente y autoconvocadas (no autodenominadas anarquistas)aqui el link de la convocatoria original https://goo.gl/NF1J0h
Otro punto a señalar es una campaña que se impulso durante la lucha contra el nuevo régimen laboral, se formo incluso antes de las zonas. aqui el link, https://goo.gl/UtK87m chequealo

Saludos fraternos
A. Páez