jueves, 5 de junio de 2014

Martha Monse

(en respuesta al artículo “Tupac Mouse” de Martha Meier

Leí este artículo de El Comercio que pretendía ser un comentario sobre las palabras del presidente Ollanta. Manteniendo el estilo de ese periódico, no habla nada de lo que pretendía, sino que se va por un detalle muy superficial de las palabras de Ollanta.

Pero para mantener el estilo de ese diario, aprovecha ese detalle insignificante para soltar un montón de comentarios desatinados sobre nuestra historia y varios símbolos históricos.

Para comenzar compara los íconos del “Che” y “Tupac Amaru” con el ratón Mickey de Walt Disney. Probando su bajísimo nivel cultural, la señora Meier no ha encontrado un mejor símbolo de la sociedad capitalista que las caricaturas que la divertían cuando niña, o cuanto goyita siga siendo. No sabrá que para comparar dos elementos estos deben ser similares, por decir: papa con olluco, no así papa con ratas, ni olluco con lapiceros. Veamos, las imágenes del “Che” y “Tupac Amaru” son comparables con George Washington, algún papa famoso o Jesucristo (salvando las diferencias), en tanto se tratan de personajes históricos. Mickey Mouse sería comparable a Condorito o Mafalda (salvando las distancias, que en este caso son más), en tanto son personajes ficticios de caricaturas.

Unas aclaraciones históricas: Tupac Amaru no era mestizo ni mucho menso criollo, era un cacique indígena. No era un “adinerado” comerciante, más bien pertenecía a algo así como la clase media de su época, un arriero de esos años era como un transportista de ahora, con el agravante de que en esos años podías tener mucho dinero pero si eras indio no ascendías en la escala social. Cosas que una Miro Quesada como la Meier difícilmente entendería.  Lo otro, el “Che” no fue delatado por Castro, esa es una sospecha que nunca llegó a probarse. Si uno cita una sospecha, debe aclarar que es una sospecha. Por ejemplo, yo sospecho que la línea editorial de El Comercio es dictada por lobys mineros, pero no puedo afirmarlo hasta conseguir pruebas. Otro aclare más: Black Panther no fue un grupo terrorista, como tampoco lo fue el Movimiento Tupamaru de Uruguay, y el mismo MRTA es comúnmente metido en el mismo saco que Sendero Luminoso, sin hacer un análisis más completo; ya sé que la derecha llama terrorista a todo el que se rebela violentamente, pero para ser justos, terroristas serían también Washington, San Martín, Piérola y tantos otros (sería bueno que leyesen un poco de historia antes de opinar sobre subversiones y subversivos)


La aprendiz de escribidora quiere hacer una ironía: “Disney lo hubiera llamado Túpac Mouse y hoy, probablemente, sería el héroe de la era de la comunicación”. No señora, si Disney hubiera querido un personaje así lo hubiera hecho, podía coger algún héroe indígena como Jerónimo, pero no lo hizo porque Disney era como El Comercio es hoy en día: completamente parcializado, sectario y obstinado. Este texto muestra la tremenda ignorancia de quienes controlan los medios de comunicación en el Perú, antes que “Tupac Mouse” yo lo llamaría “Texto Monse”, aunque suena mejor con el nombre de la autora (una Martha más al tigre).

domingo, 11 de mayo de 2014

Si Cusco crece, ¿porqué la protesta también?

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Según el Instituto Peruano de Economía, Cusco es la región con mayor crecimiento económico en el país, algunos llegan a decir que incluso es mayor que China, pero esto ya es una exageración simplista, pues no se puede comparar por igual a una región con un Estado gigante (sino luego aparecerá algún pueblo pequeño que tenga mayor crecimiento que todas las naciones desarrolladas juntas y se terminará relativizando la economía a un nivel extremo).
Las estadísticas indican que la economía cusqueña ha mejorado a partir de las industrias extractivas relacionadas directamente a la explotación del gas de Camisea y la minería, principalmente en la provincia de Espinar. El crecimiento también se debería al turismo desarrollado principalmente en la ciudad de Cusco y el valle del Willkamayu.
Sin embargo, Cusco también es una de las regiones donde la población tiene fuertes críticas al modelo económico y donde en los últimos años se han producido varios conflictos sociales contra las industrias extractivas. El descontento social es similar al de otras regiones con menor crecimiento: protestas periódicas de distintos sectores, partidos políticos que usan discursos críticos al capitalismo para ganar adeptos, etc. Entre 2008 y 2012 (el periodo medido como de mayor crecimiento) se produjeron convulsiones sociales en algunas provincias que pronto contagiaron a toda la región, curiosamente estas se dieron en zonas de enclaves extractivistas (Espinar, La Convención) y en la misma urbe turística (el masivo paro de 2008). En el caso de Espinar uno de sus dos conflictos es el reclamo contra la empresa minera de Tintaya-Antapaccay (la más importante del rubro minería y que aporta casi todo el canon minero en Cusco).
Se supone que en una sociedad con bienestar creciente, automáticamente disminuye el descontento o por lo menos la protesta social. ¿Cómo se explica ese descontento social ante un panorama supuestamente de desarrollo creciente? Ensayemos algunas opciones como posible respuesta:
a) La existencia de un discurso ideológico anticapitalista. Dicen que los "izquierdistas" influyen en la opinión pública para hacer crecer el descontento, pero la izquierda local tiene muy poca incidencia en la opinión pública, mayormente por los propios errores de la izquierda partidaria. El discurso neoliberal oficial tiene mayores posibilidades de incidir en la opinión pública a través de los medios de comunicación y discursos oficiales, incluso las principales centrales sindicales cusqueñas (FDTC) tiene un discurso desarrollista (piden aeropuerto y gasoducto como principales demandas).
b) Existe una tradición protestona en el Cusco. El rol que la izquierda cumplió en el siglo XX habría generado una costumbre de oponerse al sistema y protestar por cualquier motivo. De ser así, en Cusco no hubiera habido tanto apoyo al fujimorismo en los primeros años de su gobierno; la ciudad del Cusco es menos protestona que otras del país, el descontento y las protestas han ido creciendo en el mismo periodo reciente en que crecía la economía local. Además, por más que exista el recuerdo del "Cusco rojo" o de Tupac Amaru, la gente no es tan tonta como para actuar contra la realidad supuestamente próspera (en muchos casos arriesgando su vida).
c) Ongs o entidades externas que financian estas protestas. Curiosamente la mayoría de ONGs locales promueven más bien el diálogo y la búsqueda de inclusión antes que la protesta, la presencia de "chavistas" u otros "intervencionismos" es casi nula en el Cusco. Las protestas más fuertes se han dado donde las dirigencias rechazan la participación de ONGs o entidades externas (el caso Canchis es un buen ejemplo).
d) La gente no comprende todavía los beneficios del sistema, quiere una mejora inmediata. Esto es subestimar a la población, en las protestas participan los más lúcidos profesionales locales y comunidades de una sabiduría ancestral reconocida y admirada en todo el mundo. Hace 20 años había más malestar económico pero menos protestas, la gente esperó lo suficiente que llegara ese bienestar prometido por el sistema, dicen que ahora llegó, pero un gran sector de la población no lo cree así.
e) La corrupción. En ese caso las protestas estarían dirigidas contra las autoridades y funcionarios corruptos, si bien existen este tipo de protestas, las más fuertes y numerosas son dirigidas contra el modelo extractivista.
f) Las formas de medir el desarrollo (como el PBI) funcionan mal. Si el descontento no obedece a la influencia de izquierdistas, la historia, el financiamiento de nadie, la ignorancia de los cusqueños ni la creciente corrupción; queda otra explicación: que las mediciones económicas están mal elaboradas. A nivel mundial, cada vez hay más especialistas que cuestionan la cadena económica de crecimiento-desarrollo-bienestar, el PBI como método para medir esto es francamente arcaico y parcializado. Las estadísticas pueden decir que mejoramos, pero en la realidad no lo vemos, esto genera otra cadena: frustración-descontento-protesta.
Cualquier cusqueño sabe que en Puno se mueve más dinero, pero como ahí la economía es más informal no figura en las estadísticas. Nos consta que a Cusco entran grandes cantidades de dinero por el turismo, pero estas se quedan en los bolsillos de las empresas transnacionales que controlan el turismo local. El canon minero, pero sobre todo el gasífero, ha aumentado el presupuesto de gobiernos locales y regionales, lo que ha generado más obras (incluyendo estadios, coliseos, monumentos) pero no mayor bienestar. Ahora, la expresión generalizada en el Cusco ante la noticia de nuestro "exitoso crecimiento económico" es la cólera, la palabra "mentira" recorre nuestras calles como un fantasma... Nuevamente, las propias acciones de los grupos de poner generan más descontento social. Ahora ya no les creemos, por más que pretendan enredarnos con cifras y con datos, sabemos que nos mienten. Miramos la realidad antes que cualquier noticia, y la forma en que nos subestiman, francemente nos ofende.

                                            Roberto Ojeda Escalante, qosqoruna. 











domingo, 16 de marzo de 2014

De cómo la TV promueve el bullying y la discriminación: caso "Paisana Jacinta"

Hace varios meses un amigo me contó una dramática historia de bullying en un colegio rural. Se trataba de una niña que asistía a clases desde una comunidad lejana, la pequeña llegaba al colegio de la capital del distrito con su traje típico y dos orgullosas trenzas en su cabello. La capital del distrito era y es uno de esos poblados andinos, donde el quechua convive y compite con el castellano cotidianamente, donde la mayoría de los pobladores son agricultores, bailan wayno y comen mote; pero donde lamentablemente ya se ven los estragos que genera la televisión.

No faltó el palomilla que ponía apodos a sus compañeros, identificándolos con algún personaje de la televisión, así que la niña de trenzas y ropa tradicional recibió el apodo de "Paisana Jacinta". La niña no le daba mayor importancia porque no entendía el significado real de ese apodo, hasta que cierta vez le mostraron la imagen de la "Paisana" diciéndole: "eso eres tú". Al día siguiente la niña se cortó las trenzas y dejó de usar su ropa típica, el padre de la niña llegó al colegio a pedir explicación de porqué de un momento a otro, su hija ya no quería vestir su ropa y se cortó el cabello. Nadie supo darle explicación en la institución educativa.

Cuando oí esta historia sucedida en los años 90, comprendí que se trataba de un caso de bullying generado por un programa televisivo. Imaginen si esto sucedió en un colegio rural, ¿cuántos casos similares se habrán dado en colegios más urbanos, donde de por sí hay discriminación a los migrantes provincianos?

Lamentablemente, ese programa ha vuelto a emitirse y ahora con nuevos capítulos, que inciden en lo mismo. Creo que no es tarde para frenar esta agresión simbólica, estamos a tiempo para evitar más casos de bullying discriminador entre nuestros niños y niñas, estamos a tiempo de hacer que la dignidad andina, serrana, pueda silenciar de una vez por todas este nocivo programa. Quizás ayude contar casos como el que he relatado, quizás ayude pronunciarnos desde toda nuestra serranía.

jueves, 20 de febrero de 2014

lunes, 11 de noviembre de 2013

El compañero Hugo Blanco

Para la revista Inkari-Qollari (Proyecto Qosqoruna Intercultural del Gobierno Regional del Cusco) me pidieron escribir sobre un personaje histórico del Cusco, revisando entre tantas personas admirables que ha producido esta tierra, llegué a la conclusión de que el personaje más importante (por su trascendencia histórica) del siglo XX era el compañero Hugo Blanco, así que escribí este texto. Pero parece que a alguien no le pareció y no fue publicado, no sé si por sensura o por sonsera, la cosa es que aquí lo publico de todas maneras.

Nacido en Huanoquite en 1934, creció entre indios, piqchando coca y hablando quechua. Como muchos jóvenes de su tiempo, Hugo Blanco Galdós viajó a estudiar agronomía en Argentina. Allá se dio cuenta que acabando sus estudios tendría que trabajar para los abusivos gamonales, así que dejó la universidad y se fue a trabajar con los obreros. Volvió al Perú con ideología trotskista y se unió a los sindicatos campesinos de La Convención, convirtiéndose en un campesino más.
Desde la hacienda Chaupimayo, terminó liderando la rebelión campesina más importante del Perú del siglo XX. En 1962 los campesinos de la Convención se cansaron de esperar la reforma agraria y decidieron hacerla ellos mismos, tomando las tierras de sus patrones. Para defenderse de la policía organizaron una brigada liderada por Hugo Blanco, los hacendados dijeron que era una “guerrilla”. Blanco fue apresado difícilmente, aún hoy se cuenta que cuando estaban por atraparlo se convertía en burro, en zorro, en otros animales y evadía a sus perseguidores. Cayó finalmente, pero el gobierno militar de entonces tuvo que emitir una Ley reconociendo la reforma agraria en La Convención y Lares.
Hugo, el compañero de los campesinos, fue condenado a 25 años de prisión. Lo querían condenar a pena de muerte, pero protestó gente de todo el mundo y le redujeron la pena. Fue liberado por el gobierno de Velasco Alvarado en 1970, pero luego el mismo gobierno lo deportó por discrepancias en la aplicación de la Ley de Reforma Agraria (la que decretó Velasco, y que liquidó el gamonalismo en la sierra).
Estuvo en Chile hasta que el golpe de Pinochet lo hiso refugiarse en Suecia. Volvió al Perú en 1976, fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente con una de las más altas votaciones de esas elecciones. Fue diputado hasta 1985, después volvió a activar como integrante de la Confederación Campesina del Perú y casi es eliminado en una represión del gobierno aprista en Pucallpa. Fue senador en 1990, pero ante el golpe de Fujimori prefirió salir del país, amenazado de muerte por el gobierno y por el grupo extremista Sendero Luminoso.
En México conoció a los zapatistas y decidió apoyar fuertemente los movimientos indígenas en defensa de sus derechos y en defensa de Pachamama. Volvió al Perú para participar en las luchas contra la dictadura fujimorista. En 2003 estuvo a punto de morir, pero nuevamente, la solidaridad internacional salvó su vida. Desde el 2006 dirige el periódico “Lucha Indígena”, un medio alternativo de los pocos que difunden las noticias de los pueblos indígenas del Perú.

El 2008 fue detenido por el gobierno aprista, pero otra campaña internacional muy rápida logró liberarlo inmediatamente. Hugo sigue siendo el compañero, ahora el compañero que cuenta su historia y acompaña a quienes quieren vivir en un mundo más justo y armónico con la naturaleza, especialmente sus hermanos indígenas de aquí y de todo el mundo. El hombre que desafió a los poderosos de hace 60 años, ahora acompaña y da fuerza a quienes hoy desafían a los poderosos de turno.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La lista de pueblos indígenas es incompleta


El Ministerio de Cultura ha publicado la lista de pueblos indígenas identificados en el Perú, la lista incluye un total de 52 pueblos, la mayoría en la Amazonía y en la sierra solo 4 pueblos: quechua, aymara, uro y jaqaru.
La lista parece ignorar a los pueblos que no conservan su lengua originaria, aunque se contradice con lo que el propio Indepa dice en su propia página: 
"La lengua constituye una de las principales instituciones sociales y culturales de un pueblo indígena u originario. Por ello es uno de los criterios objetivos considerados por el Viceministerio para identificar a un pueblo indígena u originario; sin embargo, no es un factor determinante. Un pueblo puede no conservar su lengua ancestral, pero conservar otras instituciones sociales y culturales propias, como por ejemplo, su organización, sus ritos sagrados, entre otros".
Como ejemplo cita al pueblo uro que actualmente ha perdido su idioma original y se comunican en aymara. Pero de acuerdo a esta consideración, entonces también habría que incluir en la lista a los pueblos de la sierra norte y de la costa que no conservan sus idiomas originarios, tales como los wayakundos, tallanes, moches, kullis. Pueblos que cumplen con otros de los criterios de selección.
Pregunto por ejemplo si la comunidad indígena de San Pedro de Lloc (La Libertad) dejó de ser indígena solo porque le cambiaron el nombre de comunidad indígena a comunidad campesina (de ser el caso lo mismo ocurriría con los quechuas y aymaras).
¿Y los quechuas que perdieron el uso de la lengua quechua en el último siglo, como los Huarochiris por ejemplo?
La lista del Ministerio es arbitraria e incompleta, aunque entre sus méritos está el reconocimiento implícito a la identidad indígena de los cañaris de Lambayeque, al incluir su nombre como una de las variedades del pueblo quechua. En este aspecto también es necesario incluir todas las variadas denominaciones de estos pueblos, producto de la existenccia de varias nacionalidades que aún se mantienen bajo la denominación generalizada de quechuas (como los k'anas del sur de Cusco, por poner un ejemplo).
A los señores del ministerio les pediríamos que trabajen, y no solo copien lo ya difundido comunmente; su tarea es identificar las identidades ocultadas por el colonialismo imperante.

domingo, 6 de octubre de 2013

“¿Cuáles terroristas?”

Criminalización de la protesta en Cusco durante la guerra interna






Roberto Ojeda Escalante


“En los tiempos de mi abuelo a los que pensaban diferente les decían masones, en los tiempos de mi padre a los que pensaban diferente les decían comunistas, en estos tiempos a los que pensamos diferente nos dicen terroristas”
(Testimonio anónimo)


Finalizando el año 2002 tuve la suerte de colaborar con la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el tema de historias regionales, allí elaboramos un registro histórico de los sucesos relacionados a la guerra interna en el Cusco, el mismo que 10 años después ha vuelto a formularme nuevas interrogantes que intento responder en estas páginas.
La guerra interna tuvo como principales escenarios a las regiones del centro-sur andino peruano y la capital, por lo que existen varios estudios sobre estas regiones. Sin embargo, es importante recordar que llegó a extenderse casi a todo el territorio peruano, y resulta intersante conocer cómo fue vivida en las zonas “periféricas” del conflicto. En el caso cusqueño, la guerra prácticamente rodea la región, penetrando por el sur y el norte del departamento, pero sin llegar a instalarse en el centro del Cusco. En este lugar, Sendero enfrentó una fuerte resistencia de la izquierda local, una historia poco conocida hoy en día y que merece ser contada para conocer la complejidad del conflicto interno.

En este artículo también intento explorar cómo el concepto de “terrorismo” fue creciendo hasta que su sola pronunciación generaba miedo. Lo hago desde Cusco, usando como principal fuente los archivos del diario El Sol, que muestra las posiciones oficiales y en cierta medida la opinión pública (fue similar con los demás medios, pero prefiero ver cómo esa percepción se va modificando dentro del mismo periódico), a través de hechos no tan conocidos, pero que van recordándonos que, aunque la guerra aquí no fue tan fuerte, logró destruir los poderosos movimientos sociales de la región.

El “Cusco rojo” en tiempos “infantiles”

La izquierda cusqueña tuvo una larga tradición en la segunda mitad del siglo XX, incluyendo la rebelión campesina de La Convención a inicios de los 60, las guerrillas derrotadas en 1965, las tomas de tierras que siguieron a la reforma agraria, las huelgas universitarias de los 70. Estos hechos impulsaron el crecimiento de organizaciones marxistas que le denominaron “Cusco rojo”. Tal era el crecimiento de la izquierda en Cusco que la principal oposición del gobierno reformista de Velasco fue ejercida por grupos comunistas.

En ese panorama, Sendero Luminoso era uno de los grupos a quienes los partidos más importantes calificaban de “infantiles de izquierda” (nombre derivado de un escrito de Lenin), pues proponían iniciar una revolución radical cuanto antes, suponiendo que el pueblo iba a seguirlos. Los infantiles planteaban la necesidad de usar la violencia extrema como método, es falso que el estado desconociese su existencia antes de 1980, lo que sucedía era que nadie les daba mayor importancia.

“…Era tal su lejanía y tan escasa su presencia en el movimiento de masas que ni siquiera fueron perseguidos. A diferencia de las otras organizaciones, ningún dirigente senderista fue deportado y solamente Guzmán fue detenido, por error, pero liberado rápidamente…” (Hinojosa 1999:85)

Veamos testimonios cusqueños de la época: “A esto debemos sumar que las organizaciones campesinas influenciadas por el anarco-infantilismo de Bandera Roja y Sendero Luminoso, como Federación Departamental de Ayacucho, bases de Ancash y Cusco, se encuentran desarmadas y con una dirección … de manera parcial y sin ninguna perspectiva…” (PCR 1977)

El informe de la CVR también concluye que en el Cusco, Sendero “…representaba una organización minúscula en ese mundo político copado por fuerzas políticas de la izquierda no senderista, que dominaba el escenario social, tanto campesino como urbano”. (CVR 2003:287)

La guerra ajena

En Cusco los primeros años de la guerra interna se vieron como una guerra cercana pero a la vez ajena, algo que sucedía en Ayacucho y Apurimac. El gobierno de turno calificó a los senderistas como “delincuentes terroristas” y así se inició el uso del término. También generalizaron a todos los izquierdistas como simpatizantes de Sendero, y esta criminalización de los izquierdistas llegó a Cusco más que el propio Sendero.

En respuesta a estos hechos se funda uno de los primeros comités de derechos humanos del país, el CODEH-Cusco, que fue presidido por el izquierdista Daniel Estrada Pérez. En la provincia de Canchis, Sendero llegó a realizar 27 acciones, pero su líder Edmundo Cox es capturado prontamente en 1981. Mientras tanto, el gobierno empieza a detener dirigentes acusándolos de “terroristas”, como ejemplo en junio de 1983 dirigentes de Izquierda Unida (IU) son detenidos en una asamblea, acusados de terrorismo. Hecho que motivó que llegara desde lima una comisión de IU encabezada por el diputado Manuel Damnert.

A fines de 1982 el gobierno entrega la zona en emergencia de Ayacucho a las Fuerzas Armadas. La guerra crece y Sendero realiza ataques armados, asesinatos públicos y masacres; mientras el ejército realiza otras tantas violaciones de derechos humanos. La idea de que estamos ante terroristas se va convirtiendo en sentido común, sin embargo, Cusco aún no siente su brutalidad. El 8 de julio de 1983 aparecen pintas de Sendero con la sigla PCP y el símbolo de la hoz y el martillo en los muros inkas de Hatunrumiyoc, produciendo indignación de un buen sector de la población, que empezaba a valorar el patrimonio monumental inka como parte de la identidad cusqueña. Sendero se mostraba ajeno al sentimiento local.

En 1983 Daniel Estrada es electo alcalde por IU. La izquierda cusqueña crece también en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), donde se producen enfrentamientos violentos en julio de 1983, enero y agosto de 1984, noviembre de 1985; protagonizados por partidos como FER, PCR e IU, enfrentados al ARE (juventud del socialdemócrata APRA); Sendero solo figura como infiltrado.

El Cusco es doblemente cercado

A fines de 1984 surge el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), una guerrilla de corte “guevarista” con poca presencia en Cusco durante esa década y apenas si se diferenciaba de otros partidos. El gobierno aprista inicia en 1985 reduciendo las acciones militares y el conflicto parece disminuir. Pero esto se desvanece cuando el gobierno masacra a presos senderistas amotinados en penales de Lima en 1986, como respuesta crece la violencia senderista, el MRTA reinicia acciones y crece también la represión.

Sendero realiza varios ataques a puestos policiales y autoridades, entre 1984 y 1986 se concentra en la provincia de La Convención. El 24 de noviembre de 1984, fuerzas represivas provenientes de Ayacucho masacran a comuneros de Lucmahuayco y apresan a los sobrevivientes acusándolos de senderistas, la provincia es declarada en Estado de Emergencia, a pesar de que un cabildo abierto el 25 de mayo de 1985 se opone a esta medida.

Mientras tanto, el movimiento social cusqueño se fortalecía organizando el Frente Único de Defensa de los Intereses del Cusco (FUDIC). Al no poder convencerlos, Sendero se enfrenta a la izquierda, incluso el FER Bolchevique se arma para defenderse de los senderistas. En julio de 1987 y noviembre de 1988 se dan enfrentamientos. En abril de 1989 Sendero embandera la universidad, el 6 de julio mata al estudiante Walter Huayllani, dirigente del PC. En setiembre de ese año se producen enfrentamientos con petardos en la universidad. El 12 de julio de 1991 matan al catedrático Iván Pérez Ruibal, asesor del alcalde Estrada, el 14 de agosto de 1991 queman ánforas en las elecciones de la Federación Universitaria de Cusco (FUC) y matan al dirigente izquierdista Guyen Hilares.

Las acciones de Sendero crecen en provincias altas, y mientras la izquierda resiste la violencia senderista, el gobierno criminaliza a esa izquierda. El Apra conforma un Frente de Defensa de la Democracia en febrero de 1987, que exigía al gobierno “…mano férrea en su lucha contra la subversión…”, realiza marchas por “la democracia” el 18 de febrero y el 18 de mayo, un día antes del paro nacional. A pesar de estos hechos el 1 de mayo de 1989, el propio Comandante de la IV Región Militar afirma que los últimos atentados “…no fueron atentados sino más que nada un asunto de políticos que quisieron hacer notar su presencia en razón a un congreso en esta ciudad de otro partido político” (El Sol 1-5-1989). El gobierno inflaba la presencia de Sendero en Cusco, pero los hechos lo contradecían.

Entre 1987 y 1990 las páginas del diario El Sol registran al menos 9 casos de violaciones de derechos humanos por parte del gobierno, incluyendo cuatro homicidios, detenciones arbitrarias, represión a protestas, golpizas policiales; la mayoría contra dirigentes o izquierdistas (curiosamente no hay mención a dos masacres de campesinos en Chumbivilcas). El “Cusco Rojo” resistía así las agresiones de Sendero y de la represión estatal.

Los abigeos que fingían ser terroristas

Sendero ingresó a las “provincias altas” enfrentando al abigeato para ganarse la simpatía de las comunidades, pero halló el rechazo de federaciones campesinas como la de Espinar, que en 1987 crearon rondas campesinas para enfrentar el abigeato, las que pronto se extienden a otras provincias, (Bonilla 1995; Ideele 1999) Con las rondas Sendero pierde su principal “caballito de batalla” en la zona y se vengará matando ronderos en 1991.

Un caso no bien estudiado es la presencia de “falsos terroristas”, grupos de asaltantes y abigeos que para causar miedo decían ser senderistas. Su presencia está registrada en Acomayo (1988), Curahuasi y Limatambo (1989), Chinchaypucyo y Espinar (1990), Tancarpata (1991), Chumbivilcas (1992) y en Quincemil (1993), pero en este último se hacían pasar del MRTA, quizás porque esos años Sendero ya se hallaba debilitado y resultaría difícil creerles una repentina reaparición. En algunos de esos lugares los pobladores aún cuentan como esos abigeos “fingían ser terrucos”.

En Espinar un poblador declara “…ni la policía ni las autoridades judiciales de Espinar quieren capturarlos y sancionarles de acuerdo a Ley, porque parece que tienen temor” (El Sol, 16-3-1990). Parece que los delincuentes usaban el nombre de Sendero para causar mayor temor a la población. Esto muestra que ese nombre estaba identificado con el terror en la mente de la población, pero también devela que en esas zonas Sendero no tenía tanta fuerza, pues de lo contrario los delincuentes hubieran tenido miedo a sus represalias.

La agonía del Cusco rojo

Mientras Sendero y la represión sembraban el terror en provincias altas, el MRTA lograba regular presencia en La Convención. Mientras tanto, en la zona central de la región el movimiento social se fortalecía, el 12 de octubre de 1990 las principales autoridades y organizaciones constituyeron el Frente de Defensa de los Intereses de la Región Inca. Cusco había resistido al terrorismo presisamente cuando este crecía enormemente en el país, pero ahora le tocaba resistir la represión y criminalización del gobierno.

El 19 de marzo de 1991 El Sol acusa al senador Hugo Blanco de estar “… azuzando a los productores agrícolas a romper el asfalto y colocar grandes rocas en las carreteras”. El día siguiente la policía mata de un balazo a un campesino en Pucyura, durante la huelga agraria, el Sol insinúa que la culpa era de los “azuzadores”.

En conferencia de prensa el Frente pide se derogue el D.S: 009 que militariza provincias altas, el dirigente campesino Crecencio Merma “denunció que se ha llegado al extremo de prohibir que las campesinas usen faldas de color rojo y que los varones tampoco utilicen ponchos de ese color porque según indicó el rojo es el símbolo comunista” (El Sol 25-4-91)

El 10 de julio concluye el estado de emergencia en provincias altas y se retira el ejército. Pero la unidad del movimiento social se va deteriorando por discrepancias y caudillismos internos, el 1 de mayo de 1992 se realizan dos mítines por el día del trabajo, FDTC en la plaza Limacpampa y FEDETAC en la plaza San Francisco.

Los terroristas todavía tendrán fuerza para realizar un motín en Quencoro a fines de 1991, con el saldo de 21 heridos. Pero luego del “autogolpe” de Fujimori la situación cambia. Operativos policiales ingresan a la Universidad, el gobierno anuncia cadena perpetua y 30 años para los terroristas, así como la realización de sus procesos en los penales, con jueces “sin rostro” (anónimos). También creará la ley de arrepentimiento, que liberaba a acusados de terrorismo que denunciaran a otros subversivos. Esta ley sirvió para inculpar a mucha gente, especialmente izquierdistas. Así, quienes más habían luchado contra Sendero ahora eran perseguidos como “terroristas”.

Los principales dirigentes del MRTA y Sendero son capturados el año 1992, estos grupos quedan debilitados y poco a poco caen detenidos sus militantes. Sendero perdía el temor que había causado, el 29 de setiembre de 1992 El Sol informa que los pasajeros de un carro entre Espinar y Santo Tomás atraparon a dos terroristas que intentaron asaltarlos. En marzo de 1993 se produce una fuga de senderistas y emerretistas del penal de Qenqoro, el MRTA desplaza a Sendero en la cantidad de acciones, pero finalmente es desarticulado.

La guerra prolongada

El 27 de agosto de 1993 se anuncia de los primeros 6 que se acogieron a la ley de arrepentimiento en Cusco, luego la policía instala comités de autodefensa y el 13 de noviembre se anuncia nueva declaratoria de emergencia en cuatro provincias. En lugar de anunciar el triunfo en la guerra, el gobierno fujimorista prolonga sus leyes “anti terroristas”, que se extienden persiguiendo y criminalizando a todo “sospechoso”. En Cusco la policía presenta varios detenidos que a fines de los 90 serían liberados, al probarse que no pertenecían a dichos grupos.

La represión era tanta que muchos ocultaron y hasta quemaron sus libros, para que no los inculparan por comunistas. El régimen de Fujimori convirtió “terrorismo” en sinónimo de “comunismo”, la hoz y el martillo fu vista por la opinión pública como un símbolo terrorista.

Al movimiento social cusqueño le costó más de 15 años reorganizarse. A partir del 2008 estallaron rebeliones populares contra políticas económicas extractivistas: Canchis, Chumbivilcas, Espinar, La Convención; curiosamente estos movimientos sociales han surgido en las provincias más golpeadas por la guerra en los años pasados. Aunque los líderes de estas protestas son críticos de Sendero y del comunismo, los gobiernos de turno los han acusado de ser o estar azuzados por comunistas, “chavistas” o terroristas; se ha criminalizado la protesta y reprimido violentamente.

Hace 10 años, el informe final de la CVR intentó cerrar el tiempo de la guerra y abrir el tiempo de la reconciliación, pero no se puede reconciliar sin sanciones a los culpables y mientras algunos de los actores del conflicto siguen ocupando instancias de gobierno (el fujimorismo). El gobierno actual intenta impulsar la ley del “negacionismo”, que propone sancionar a todo el que no utilice el término terrorista para referirse a los subversivos del pasado reciente (escribir un artículo como este ya me pone en peligro). El término terrorismo se ha usado tantas veces y de tantas formas que muchos coinciden en señalar que no es una categoría válida para calificar a una organización determinada. Los nazis llamaron terroristas a los rebeldes de Varsovia, Nelson Mandela fue condenado por terrorismo en Sudáfrica, como lo están hoy algunos líderes indígenas en Estados Unidos o Chile. En el Perú actual, “terrorista” es más un insulto que un concepto específico, ¿no sería mejor hacer que el mismo nombre de Sendero quede identificado con la violencia, como son hoy en día los términos nazi o fascista?

Generalmente las guerras terminan con el triunfo de una de las partes en conflicto (en este caso la ultra derecha), pero esto no garantiza la paz. Es necesario recuperar todas nuestras memorias, especialmente de quienes no fueron actores directos del conflicto pero padecieron y enfrentaron -heroicamente- sus violencias.



Referencias bibliográficas

Archivo del Diario El Sol. Cusco, años 1981-1996

BONILLA AGUAYO, Jenifer. Rondas comunales: seguridad, resolución de conflictos y sistema de administración de justicia en comunidades del Cusco. Separata, Cusco 1995.

CVR. Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Lima, CVR, 2003.

HINOJOSA, Iván. “Sobre parientes pobres y nuevos ricos: las relaciones entre Sendero Luminoso y la izquierda radical peruana”. En Los senderos insólitos del Perú, editado por Steve J. Stern, Lima, IEP-UNSCH, 1999.

IDEELE. “Espinar, rondas en las alturas”. Informe en Ideele N° 122, Lima 1999.

PCR. El campesinado y la revolución democrático popular. Documento del Partido Comunista Revolucionario, Cusco 1977.

El funeral del cerro